¿Por qué la descalificación de Peter Sagan ha revolucionado las redes sociales?

Photo Peter Sagan : Kristof Ramon, Cor Vos, Tinkoff-Saxo

El Tour de France tiene esta capacidad única para generar dramaturgia. Siempre ha sido así. La leyenda de los héroes de julio y la fuerza simbólica de este evento supera alegremente los límites del deporte. En la ronda gala, cualquier pequeño acontecimiento es motivo de polémica. Se reescribe el mito año tras año. En esta edición, la histeria se desató nada más empezar, por culpa de los revolucionarios monos de contrareloj del equipo SKY, acusado de trampa. Buen comienzo. Pero tuvimos que esperar la cuarta etapa para disfrutar de una polémica algo más consistente. Como cualquier cuento, necesitábamos unos buenos, unos malotes, algo de injusticia y un toque de destino para que cuaje la salsa. A 200 metros de meta, a 60 o 70km/h, en ese momento de salvajismo puro cuando después de 200 km de etapa, las fieras sueltan toda su bestialidad para vencer a los otras… se produjo la chispa (Video de la caida). 

Peter Sagan, el dandy cool y mago del ciclismo moderno apretó a su derecha el hombre de la Isla de Man Mark Cavendish antes de mandarlo contra las temidas vallas. Crash del británico (clavícula rota) y de otro gallo John Degenkolb. Peter Sagan es genial. Lo tiene todo: talento, inteligencia, carácter. Es doble campeón del mundo y una estrella mediática, un perfil único que le ha convertido en el segundo ciclista mejor pagado del pelotón (detrás de Chris Froome que está en busca de su cuarta victoria en el Tour). El público lo adora porque es excesivo, espectacular, incontrolable… y gana (tomen nota Nick Kyrgios y otros niños malcriados del deporte). Por su lado, ‘Cav’ es uno de los mejores esprinters de su generación (30 victorias de etapas en el TDF), un bad boy que suele rozar los limites en las llegadas masivas, y un capo del pelotón donde tiene tantos amigos como enemigos. Dice lo que piensa, es consistente y también aporta su ‘grano de locura’ al deporte. Corresponde bastante al perfil pintoresco del esprinter agresivo y guerrero. No podíamos tener mejor configuración: dos personajes claves en la cita más importante del año y una afición ansiosa de disfrutar de la historia. Pero más allá del suceso deportivo y de tener unos personajes, un escenario y una historia perfecta ¿por qué este incidente ha tomado tal dimensión en los medios y en las redes sociales? No prometemos ser imparciales, pero ahí va nuestra tesis:

La cobertura técnica del deporte y las redes sociales

Las redes sociales han cambiado radicalmente la forma de informarse. Con ellas, los campeones del sofá, a duermevela delante su televisión durante las interminables tardes de julio son ahora participes del eco mediático del Tour y de cualquier otro acontecimiento político, social o cultural. El aumento repentino de especialistas y licenciados en medicina deportiva, biomecánica, entrenamiento o coaching resulta asombroso.

A este fenómeno podemos añadir la increíble mejora de la cobertura audiovisual del deporte. La calidad de la imagen, la variedad de planos y enfoques sumergen a los espectadores en la acción, y nos acerca a la realidad. Pero solo nos acerca. No olvidemos que no es la realidad. Estas condiciones conducen a una explosión de reacciones espontáneas. Todos opinamos. Y muchos consideran que su opinión le interesa a alguien.

Primero, cada uno se hace una idea en caliente, alimentada por los replays y superlativos más o menos oportunos de los comentaristas (he escrito comentaristas, no periodistas). En aquel estado de la inmediatez, la culpa de Peter ‘Satan’ era obvia. Tiró a su pobre rival contra las vallas con un codazo malintencionado. Fue enseguida penalizado por el jurado (retrogradado en la clasificación). Pero los jueces de la Unión Ciclista internacional (UCI) decidieron finalmente excluir el temerario corredor, una hora después de la caída. Aquí es donde me pregunto qué influencia habrá tenido sobre los jueces la presión del instante. Si hubieran esperado al miércoles por la mañana para decidir, ¿creéis que lo hubieran echado? Apuesto a que no.

Segundo, nacen las dudas, a base de fotos, reconstituciones, nuevos elementos, análisis complementarios. Hace años, no habría pasado porque no existía tanta riqueza de recursos técnicos para centrarse en el famoso contacto al origen de la caída. Las redes siguen ardiendo, tenemos polémica, porque tenemos una duda más que razonable. ¿‘Cav’ estaba ya cayendo antes de que Sagan sacara el codo? ¿Fue un codazo o un simple reflejo para equilibrarse después del contacto? Y sobre todo y lo más importante, ¿fue intencionado?

Tercero, y eso es lo que pudimos ver a lo largo del día del miércoles, se consolidan las dos partes: para o contra la expulsión de Peter Sagan del TDF. Con argumentaciones más o menos contrastadas, y sobre todo con mucha convicción, todo el mundo elige su equipo. Aparecen entrevistas completas, opiniones formales de profesionales (verdaderos, no los del sofá), peticiones para readmitir el culpable en el pelotón, declaraciones de los testigos y afectados. Por supuesto, no tardó en hacerse popular el inevitable hashtag de circunstancia #nosagannotour. Lo tenemos todo, la polémica está servida, consolidada, porque lo más probable es que la realidad no sea tan negra o blanca como pensamos: como en todo, está matizada de grises.

El esprint, un mundo aparte con sus propias leyes

Una llegada al esprint casi siempre da lugar a interpretaciones. Recordemos que un esprint no se resume a los últimos 500 metros de carrera sino que es una compleja construcción táctica que empieza muchos kilómetros antes de meta. Es un territorio reservado a unos especialistas, es una carrera en la carrera, con sus reglas y sus mecanismos. Que quede lejos de mí la pretensión de dar lecciones de ciclismo, pero es importante explicar esto. Quien participa en un esprint acepta dar y recibir golpes. Sabe intimidar, mentir, imponerse o aprovecharse de sus oponentes. Unos dirán que es una metáfora de la vida, aunque espero que no sea así. Hay gritos, ruido, tensión, fricciones para estar en la mejor posición de cara al desenlace final. La percepción desde dentro será muy diferente del espectáculo que disfrutamos en las pantallas, y las cámaras todavía no permiten entender bien este, aunque las GoPros que llevan algunos desde hace poco aportan mucha información y sensaciones nuevas.

Por eso, por ser tan violento, radical y cerrado, el momento del esprint siempre es tan subjetivo, y genera tantas polémicas. La regla sagrada y lógica que ha llevado a Peter Sagan fuera del TDF es clara: cualquier ciclista que pone en juego la vida de otros corredores será expulsado (según el artículo 11 del reglamento, los jueces pueden echar un corredor en estos casos). Fácil de entender, no tan fácil de aplicar con certeza absoluta.

En este sentido, es muy interesante ver las reacciones de otros esprinters profesionales al respecto y de aquellos que estuvieron en la contienda, porque son los que más información tienen y los que mejor entienden la naturaleza de un esprint. Para Tom Boonen,recién jubilado, no cabe duda: Sagan es culpable. Baden Cook, también jubilado, piensa lo contrario. Pero el alemán Andre Greipel, una de las cabezas de serie en los esprints de este Tour, ha sido muy honrado corrigiendo su primer análisis del caso y pidiendo disculpas a Peter Sagan después de ver las imágenes detalladas, considerando que no fue la culpa del eslovaco. Ni siquiera los profesionales y expertos son capaces de ponerse de acuerdo. Otra reacción que da que pensar: la prudencia del propio Peter Sagan y de Mark Cavendish en sus comentarios. El primero acepta la decisión, pide disculpas, pero considera que no deberáan haberlo mandando a casa. El segundo se centra en el parte médico y dice que tendrán que aclarar el tema con Peter. Al final y al cabo, son colegas y se respetan. Chapó.

Mark Cavendish sobre el incidente :

Declaraciones de Peter Sagan sobre el incidente :

Un homenaje al ciclismo romántico

Es normal y necesario que la seguridad de los corredores sea la prioridad de la UCI y de la organización. Nadie puede discutir eso. Pero el ruido generado por la expulsión de Peter Sagan nos dice mucho sobre la popularidad del eslovaco, que podemos interpretar también como el rechazo de un ciclismo liso y ‘polite’. Me atrevería a decir aburrido. Aquí no me refiero a las hazañas deportivas, pero a las personalidades de los tenores de la disciplina. Peter Sagan asegura el show y reconecta el público con el ciclismo más romántico, mientras los líderes de la general parecen encerrados en sus protocolos y sus tácticas. Peor, algunos dan la sensación de haber recibido un ‘media training’. No desbordan casi nunca, no se salen de su guion. Es probable que sea el precio a pagar para ganar una carrera de tres semanas: estar centrado, ser hermético y ultra preparado. En este sentido es significativo leer todos los comentarios resignados y negativos después de la primera llegada en alto de esta edición. Froome se viste de amarillo en el quinto día de la carrera, y el principal temor palpable en les redes es que ya nadie le quite el liderazgo hasta la meta en Paris…

El público busca héroes, y hace tiempo que no los encuentra en las primeras líneas de la clasificación general. Sacar a Sagan de la ‘Grande Boucle’ fue un gran acierto para despertar todas las pasiones y generar una de las mejores polémicas de estos últimos años. Sirve también para recordarnos una cosa: más que cualquier otro deporte, el ciclismo está hecho de historias, y el talento de sus autores es cada vez más escaso.

La pasión se comparte
Pin on PinterestShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Comments(0)

Leave a Comment