5 consejos para solicitar un patrocinio

Solicitar un patrocinio es una misión complicada. A veces, incluso, desesperante. La seducción de una marca, una institución o cualquier empresa no se improvisa. Para muchos deportistas no es una iniciativa natural o agradable. Para otros, ¡lo es demasiado! En Youniti no pretendemos daros la clave del éxito, pues gran parte de los factores de los que éste depende no están en nuestras manos. Como agencia de marketing especializada en deporte, no os diremos qué hacer, sino qué evitar.  Aquí van los 5 errores letales de la solicitud de patrocinio, según nuestros criterios y nuestra experiencia. Si no os apetece ir más allá en la lectura, recordad simplemente lo más importante: tened sentido común.

Copiar y pegar: mala idea

Quizás ese sea el error más habitual. ¿Qué credibilidad tiene un atleta que solicita apoyo sin ser capaz de transmitir su interés personal por la marca o por sus productos? Cuando hablamos de conocer la marca, puede ser suficiente revisar su página web para entender un poco su tono de comunicación, su historia, su actualidad, su filosofía. Si pedís patrocinio, debéis expresar claramente en vuestra solicitud POR QUÉ contactáis a esta marca y no otra. Debéis generar la idea de un ‘happy match’ entre ambas partes. Esta reflexión se aplica también a los productos: si uno pretende recibir un apoyo material, como mínimo debe explicar qué ventaja o mejora le supone aquel producto que espera recibir. Dicho de otra forma: personalizad al máximo vuestra solicitud. En el caso contrario, transmitiréis la desagradable sensación de haber hecho un penoso #copiarypegar. Si aun así optáis por esta opción y enviáis una misma presentación a muchos destinatarios, ¡al menos preocupaos de reemplazar bien los nombres de las marcas en el texto antes de cada envío! (pues sí, a veces hemos recibido emails o mensajes con el nombre equivocado de la marca).

No ordenar bien la información

Otro fallo recurrente al presentar una solicitud de patrocinio es la mala organización de la información. El síntoma principal de un mal uso de la información suele ser un palmarés inadecuado. El podio en una carrera de pueblo por equipos en categoría benjamín en 1996 es irrelevante. En cambio, acompañar los hitos más destacables de vuestra carrera como atletas con algún pequeño comentario personal sobre lo que representa este resultado puede ser muy atractivo. Ya que estamos hablando de lo imprescindible, aquí va nuestra wish list: datos de contacto inmediato, un objetivo y una razón a la solicitud, los resultados principales, una propuesta clara (bases del acuerdo), imágenes y… ¡redes sociales! Nos guste o no, en el 99% de los casos las marcas lo toman en cuenta. Desde nuestro punto de vista, es primordial que se pueda entender claramente cuáles son los canales de comunicación utilizados por el atleta, pero sobretodo qué uso hace de ellos. El nivel de interacción, el crecimiento o la calidad del tráfico son datos relativamente fáciles de obtener. En 2017, es un error limitarse a defender un volumen neto de seguidores. Por otro lado, los datos de contacto (completos) no deberían estar sólo en la firma, sino también en el encabezado. Repetir los impactos con vuestro nombre nunca viene mal. En resumen, las referencias como profesional y comunicador son igual de importantes que el perfil deportivo.

Confundir “Haber” y “A ver” en una solicitud de patrocinio

No cuidar las formas y la ortografía queda mal, tirando a muy mal.  Si bien las marcas no buscan potenciales premios Planeta, sí pueden interpretar detrás de una falta de ortografía grave una ausencia de compromiso y una clara negligencia. No cuesta tanto repasar y corregir  un CV o una presentación (podéis recurrir a un amigo de confianza). Enfrentándome a un infortunado “haber” en lugar de “a ver”, mi duda es la siguiente: “¿esta persona pretende representar y mimar una marca? Si ni siquiera es capaz de representarse a ella misma”. En una solicitud de patrocinio o de trabajo, cuidar de los detalles demuestra seriedad y consistencia.

Hay pocas cosas peores que una solicitud aburrida

Es duro recibir un mail o un documento sin fotos, sin enlaces, sin colores. Obviamente, cuanto mejor diseñada esté una presentación, más interés generará. No se trata tanto de la calidad del diseño como de la sensación de profesionalidad y de esfuerzo que transmite un atleta con determinación. Pero que no cunda el pánico: si no os apañáis a nivel de diseño, la regla del ‘menos es más’ es válida. En este caso, corresponde hacer las cosas de forma sencilla. A nivel multimedia, si decidís utilizar fotos, hacedlo bien, usando fotos de calidad y recientes. A nosotros nos gusta mucho cuando un atleta se atreve con algunas fotos no deportivas (un retrato con expresión positiva, por ejemplo). Al final, lo que las marcas buscan son personas y personalidades. También es importante hablar del formato. El PDF sigue siendo un clásico eficiente (con la ventaja de ser bastante flexible), mientras un documento Word o Powerpoint da un poco de pena. Obviamente, pedir a un destinatario que descargue un documento vía un enlace es pedirle demasiado. Otra vez, el sentido común se impone.

Equivocarse en la toma de contacto… y no insistir

Ciertos canales son poco recomendables a la hora de enviar la solicitud de patrocinio. Nos referimos a las redes sociales: ideales para solicitar una información, pero nefastas para transmitir seriedad. En general, escribir un email es lo más indicado, pero con una condición: haber investigado antes a quién enviarlo, porque los correos tipo info@marcademissueños.com no siempre permiten llegar a la persona adecuada. A veces es sorprendente lo sencillo que es llamar por teléfono y lo fácil que resulta obtener el contacto y dirección email de la persona clave en temas de patrocinios. Vale la pena el esfuerzo aunque nunca hay garantías. Como todo en la vida, el éxito se consigue a base de perseverancia y suerte. Un matiz de acuerdo con el apartado anterior: está bien utilizar un email, pero no el cuerpo del email para desarrollar la propuesta. El texto del email debe ser puramente introductorio, un gancho. Insistir no es ser pesado. Asegurarse de que el email ha llegado bien con una llamada rápida lo puede cambiar todo y tiene la ventaja de dar la tranquilidad de que el mensaje está transmitido. Nadie debería rendirse a la primera. La ausencia de respuesta no siempre significa indiferencia.

En conclusión: Los atletas se adentran en una jungla cruel y frondosa a la hora de pedir patrocinio. Hay mucha competencia. Es difícil destacar. Y más difícil todavía es encontrar las palabras adecuadas para hablar de uno mismo. La clave está en seducir, ganarse la confianza de una marca siendo profesional desde el primer impacto. En este intento inicial, no hace falta explicar las diferentes categorías de patrocinio o entrar en consideraciones económicas: vendrá solo si existe una oportunidad real. Por suerte, para muchos departamentos de marketing patrocinar a un atleta sigue siendo un acto de fe, una apuesta basada en una promesa. El error más grande sería olvidar transmitir esta pasión.

La pasión se comparte
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